El faro de Stitch y Elena

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sábado, 6 de abril de 2013

Enamorar a un escritor

Creo que es el acto más sublime, hermoso y conmovedor que puede existir en todo el mundo. Cuando logras penetrar en el corazón de un artista es algo increíble porque estás trascendiendo en el corazón de una mente brillante que te expresará sus sentimientos de las más bellas formas posibles, pero, especialmente; enamorar a un escritor o escritora es aún mucho más. Dice una frase "Si te enamoras de un escritor vivirás para siempre" y es cierto, quien se enamora de un artista vivirá por mucho tiempo en la memoria del mundo, pero quien se enamora de un escritor vivirá por siempre, aún cuando este mundo se quede vacío...
Los pensamientos dichos de un poeta o escritor hacia su amor son palabras que se van al aire, recorren lugares insólitos, suben hasta el firmamento, se posan sobre las estrellas, siguen su recorrido hasta el cosmos y se pierden allí sin deshacerse jamás.
Los pensamientos que no son dichos, pero que son escritos tienen una historia similar, pero éstos no viajan hasta las estrellas, se quedan entre los mortales para contar una y otra vez la misma historia que suele maravillar e ilusionar a los demás con encontrar algo similar, las palabras de amor escritas se quedan en la Tierra para hacer un recorrido de corazón en corazón, queda el testimonio para siempre e indestructible de un amor.

Y los pensamientos no dichos, no escritos, sólo pensados son exclusivamente para ése tierno escritor que guardará en el fondo de su memoria y de su corazón una historia interminable de la inspiración que le robó las noches, que le hizo soñar, que le hizo sentir de verdad. Esos pensamientos se graban en la sangre y en el alma y permanecen por siempre, cuando el escritor muere, esos sentimientos no encuentran el fin con la muerte de su creador, siguen y se unen a la energía de la Tierra y se mueven entre los vientos y los mares, vuelven a nacer en una flor, viven en la naturaleza y se posan en los corazones de los hombres de buena voluntad inspirándolos, aunque no sean escritores, en sus noches de desvelo por un amor.

Ésta historia pasa una y otra vez, es el ciclo sin fin, el ciclo del amor sublime y artístico. Los amores de un escritor sí son para siempre y son los únicos, que pueden romper las barreras del tiempo y el espacio. El escritor y la escritora siempre saben lo que dicen, es muy bueno saber escuchar a uno. Fueron los primeros consejeros del mundo y los primeros soñadores de la naturaleza. Ellos escribieron primero sus ilusiones en las estrellas y posaron sus ojos en la luna y los cometas, su mente voló por lugares inimaginables para los de su época y tuvieron siempre los amores más profundos y sinceros. La pluma ha sido su escudo y su mejor aliada por siglos. También fueron los pioneros en darle esperanzas a los demás sobre el amor, en contar historias, en construir ciudades, de enamorar sin siquiera tocar o hablar con alguien, y crear vidas sin necesidad de tener relaciones. Un escritor no es un dios ni un mago, sólo es... Un escritor.

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