El faro de Stitch y Elena

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miércoles, 19 de junio de 2013

Sueño largo

Sé que la volveré a ver, en algún otro tiempo y espacio, lo haré. Ella se ha reunido con mis tíos, con mis abuelos, con tanta gente que he querido... Ya se habrán encontrado en ese lugar que estoy segura que existe y al cual iré tarde o temprano yo también, porque uno nunca se despide totalmente de la gente que estima, que ama porque cuando hay verdadero amor, el adiós no existe.

Se acordarán que justo el día de ayer yo les hablaba de la ausencia, de lo triste que suele ser... Lo repentina y fatal. Uno nunca sabe cómo y cuándo han de pasar las cosas.

Ayer por la noche el sueño no quería cobijarme, entonces recibí una triste noticia, una señora que conocí hace años y que, en su momento, me había apoyado y estimado, había fallecido. Sin más se despidió de este mundo en silencio y yo ni siquiera estaba al tanto. Es hora que no sé la fecha exacta de su muerte. Mil recuerdos y mil cosas me pasaron por la cabeza y no pude evitar derramar un par de lágrimas, de tristeza, de impotencia, de nostalgia... Esa melancolía que me invadió por la noche, no la encuentro descriptible y pensé "Es lo malo de ir creciendo... Poco a poco, todas las personas que iré conociendo se irán yendo de aquí para siempre, a otro mundo." Y es cierto y también es cierto que cuantas más personas estimas, una y otra vez experimentarás ese dolor.

De repente pienso a conciencia todo esto y se me hace un nudo en la garganta. Me hice mil preguntas ¿Habrá sufrido? ¿Cuán larga habrá sido su agonía? ¿Estarían cerca los más amados para ella? ¿Tendría miedo?, pero esas preguntas no mejoraban en nada las cosas, sólo conseguían angustiarme ante la posible negativa. Yo me encariño muy fácil y rápido con la gente, y ha sido siempre una gran desventaja en situaciones como ésta... Me quedé con ese dejo de tristeza, con los recuerdos y una frase en la mente "Uno nunca sabe cuándo va a ser la última vez que vea a alguien" y el sueño llegó a mí, cerrando mis ojos un poco húmedos y colocando como último recuerdo del día, la imagen del último abrazo que le di hace tres años, con la soberbia seguridad que le da a uno la juventud, de que volvería a verla... En esta vida.

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