Esta persona lo tenía todo, tenía amigos, pretendientes, popularidad, una vida muy estable; sin embargo le pasó lo inevitable: se enamoró... No se hubiera dado cuenta de la existencia de la otra persona si no es porque se la nombraron en una conversación pues eran de mundos muy distintos, ni siquiera tenían amistades en común, eran círculos totalmente aparte.
El error no radicó en que fueran distintos, sino que ella dejó muchas cosas por estar con él... ¿Lo más triste? Él se lo permitió, dejó que sacrificara todo un mundo por estar con él y ella ciegamente cambió su popularidad y a sus amistades por las de él, olvidó a sus amigos para pretender ser amiga de a quienes no agradaba por ser tan distinta.
El tiempo fue pasando. Ella pareció ser feliz sin amigos sinceros alrededor, pero con la compañía de su nuevo novio. Sus amigos lamentaron mucho que ella se hubiera separado de ellos, pero pronto su herida sanó y prefirieron recordarla simplemente como algo transitorio, además les parecía que era feliz. Ella nunca se pudo ganar a los amigos de su pareja a pesar de que cambió por agradarles, no era suficiente, estaba sola y no quiso darse cuenta del abismo en el que estaba a punto de caer.
Él la dejó y ella se quedó sin novio, sin relaciones, amoldada ahora al tipo de personas que quería agradar, sin su propia personalidad y sin amigos. Estaba más sola que nunca. Una de las amigas de su ahora ex-novio era la novia en turno.... Haberlo pensado ¿no?
Una de las amigas de tu pareja, a la cual trataste, quisiste agradar y ser su amiga, ahora era la mujer con la que ésa persona (a la que más querías y por la que habías dejado todo) se besaba en tu cara.
Ésas eran el tipo de amistades que pretendiste tener, que cambiaste por tus amigos sinceros.
Ahora los pocos a los que caía bien era solamente por compasión, por costumbre quizás.
Una de las amigas de tu pareja, a la cual trataste, quisiste agradar y ser su amiga, ahora era la mujer con la que ésa persona (a la que más querías y por la que habías dejado todo) se besaba en tu cara.
Ésas eran el tipo de amistades que pretendiste tener, que cambiaste por tus amigos sinceros.
Ahora los pocos a los que caía bien era solamente por compasión, por costumbre quizás.
Ésta es la triste y desagradable historia de amor de alguien a quien tuve en gran estima, pero que también me olvidó. Atrapada en un círculo donde no hay reglas de honor, donde se rolan las parejas cada medio año sin un poco de pudor, sin consideración de los sentimientos del otro.
La moraleja de esta historia es muy simple: no cambies por nadie, no dejes tu mundo por quien no haría lo mismo por ti; no olvides a tus amigos por adoptar unos que no te quieran, que no te respeten siquiera para incomodarles besar a la que fue tu pareja en tu cara a todas horas, todos los días, sin importar tu tristeza. Sigue con tu vida, si alguien te gusta o le tienes cariño, se vale luchar por esa persona, pero sin sacrificar lo que eres, si después de todo te quiere lo mismo, no permitirá que lo hagas. Sean ustedes mismos, sean felices y mantengan siempre su honor bien en alto.

No hay comentarios:
Publicar un comentario