El faro de Stitch y Elena

¡Buen día! Bienvenidos al blog de Elena Chan
Aquí encontrarán cosas relacionadas a cocina, música y programas.

martes, 23 de julio de 2013

Matrimonios

La gente de hoy en día parece estar aterrada de escuchar esta palabra y es que en pleno siglo en el que estamos, casarse, resulta todo un brinco al pasado... Las cosas no han cambiado mucho, pudieron disfrazarse algunas cosas, pero suele ser igual de complicado. A uno, hasta hace una década, lo educaban para tener una familia, los padres por lo general no se veían a futuro sin un nieto, al menos, en la casa. Seguimos siendo tradicionales, aunque reneguemos de eso y no nos guste, la verdad es que las cosas aunque nos molesten no dejamos de hacerlas... Es raro ver a alguien que se aviente a ir contra toda corriente, y es raro porque no es sencillo, en el camino te vas encontrando trabas, críticas y al final puedes encontrarte muy solo y eso, queriendo y no, cala.


No estoy en contra de las bodas o ese tipo de trámites, lo que quisiera es que algunas personas se dieran cuenta de lo que hay detrás... Estoy casi segura de que si les quitan esos trámites y alborotos religiosos, a algunos, no les queda nada. A muchos otros les quedarán las ganas y ese sentir, eso se vuelve un compromiso más libre y hace que sea más verdadero. Quien sabe, algunos deberían de tomarse los compromisos, no sólo amorosos, más en serio. Las personas tenemos compromisos a diario con algo o con alguien y los cumplimos, muchas veces, con la mayor naturalidad ¿Qué pasa entonces cuando se menciona la palabra "noviazgo", "matrimonio" etc? Quizás es sólo prejuicio y eso es lo que le hace a uno fallar, porque en sí es lo mismo y no es que no sepamos afrontar esas situaciones, simplemente las hemos visto diferentes.

Casarse o no, no es el fin del mundo... Si a partir de mañana nadie en el mundo se casa lo único que va a pasar va a ser que la religión va a perder una buena entrada de dinero y los jueces civiles se verán en una gran crisis, pero fuera de eso el mundo seguirá en pie, la vida seguirá igual, los hijos crecerán y miles de mariposas volarán... No pasa nada. No hay nada de malo en la unión libre y si les da como cosa esa palabra, pero se rehúsan a una boda normal, siempre pueden afianzar su compromiso con algo sencillo, un festejo, una carta, una reunión íntima y buenos deseos. No hace falta más. Lo demás son trámites. Lo de siempre.

sábado, 20 de julio de 2013

Cosa Triste

Hola queridos amigos, vuelvo ahora con una entrada que me desconcierta escribir. Justo el día de ayer estaba por dormir cuando vi el comentario que hizo una amiga en la red social "Twitter". Me desconcertó porque lo último que espero llevarme a la cama del día es algo amargo y eso fue lo que pasó, allí ella expresaba que odiaba a México, a la mayoría de la gente y a algunos amigos. El desazón que experimenté no fue cosa pequeña, me vino a la mente que no es la primera vez que escucho o leo algo así, yo no me pude amarrar las manos y le respondí que qué feo que dijera eso del único país que le pertenecía realmente, pero que afortunadamente siempre podía irse. Mis respuestas suelen ser así. Duras, pero ciertas.

Pasando a lo fundamental, a mí me encantaría que esos mexicanos que odian tanto al país supieran realmente, en primera, lo que es el odio, el repudio, la aversión... Sobretodo al único país que les pertenece de verdad. Me gustaría que esos mexicanos supieran lo que es sudar por cambiar una situación, trabajar por tu parte, haciendo lo que te corresponde, sólo para ver al día siguiente o la semana siguiente que las cosas siguen igual, pero reconfortándote en la idea de que es un cambio y un trabajo lento, que tardará en dar frutos. No es cuestión de un día, de un mes o, incluso, de un año.

Me gustaría que la gente pudiera dejar de ser tan pesimista y tan "malinchista" y saliera a ver lo que es su país, lo que tiene para dar y los sectores donde no hay nadie trabajando por él y que lo necesita... La vida sigue, el país y la gente no van a parar, y es nuestra elección si queremos que las cosas sigan igual, porque pueden sentarse a ver la vida pasar y ser solamente unos parásitos que no hagan nada más que en su propio beneficio, o pueden irse si quieren y disfrutar de "las mieles" de otro país que, en realidad, nunca los terminará de adoptar como totalmente hijos suyos o pueden dejar decidir cambiar por sus propios medios las cosas, aunque sean cosas muy pequeñas. Verán que los hará sentir satisfechos y que ayudarán en mucho.

Cuando alguien ve el cambio en otra persona, eso muchas veces puede sembrar la semilla de la duda "¿Será bueno lo que está haciendo? ¿Valdrá la pena empezar a dar las gracias a todos? ¿Cambia en algo que yo de los buenos días a todo el que me cruce por la calle? ¿Podré hacer un cambio empezando por mí?" Esas dudas son oro, porque es ahí donde nace alguien nuevo, alguien que le hace bien al país y que lo hace sentir mejor de la enfermedad política y demás basura que hay.
Yo no hablo de nacionalismos ni patriotismos... Hablo de empatía, de justicia para el país y para nosotros mismos, de buscar la felicidad de vivir en un lugar tan lindo y respetarlo.
Los dejo y les mando muchos saludos a todos los lectores de este blog, espero que esto los anime a seguir luchando por el país y a aprender a ver más las cosas buenas, desde el hermoso cielo gris que nos cubre hoy, hasta la posibilidad de disfrutar de los paraísos naturales más grandes de este país, que es hermoso y que tiene mucha más gente hermosa de la que pensamos.

lunes, 15 de julio de 2013

Brazo Gitano

Ingredientes
- 3 huevos
- 75 g azúcar
- 75 g harina
- 1 cucharadita vainilla
- 300 g nata montada con azúcar
- mantequilla
- azúcar glasé

Procedimiento
Primero batimos los huevos con el azúcar y la vainilla, hasta que doblen su volumen. Añadimos entonces la harina a través de un tamiz -colador muy fino-. Mezclamos con cuidado para que no baje la masa.
Luego vertemos en una bandeja de horno forrada con papel vegetal, engrasado con mantequilla y espolvoreado con harina. Metemos en el horno y lo dejamos 12 minutos a 180º.
A continuación volcamos la masa sobre un paño de cocina enharinado y con azúcar glasé. Enrollamos la masa y la dejamos enfriar. Una vez frí­a rellenamos la masa con la nata y recortamos las puntas. Por último, espolvoreamos con azúcar o bañamos con chocolate deshecho.

domingo, 7 de julio de 2013

¿Amor sin límites?

Saludos a todos mis apreciados lectores. Hoy vengo con una entrada nueva que seguramente dará mucho de qué hablar, porque no se trata de un tema usual o sencillo de manejar. No, no se trata de aborto, aunque también es difícil hablar de eso, prefiero no opinar.
Bien, ¿hasta dónde tienen que llegar nuestros escrúpulos cuando se trata de amar? ¿Tenemos que cumplir con los estándares que nos impone la sociedad o sólo obedecer a nuestros instintos y a nuestros sentimientos cuando de eso se trata?

Yo soy una férrea defensora de la libertad humana. Creo que las personas tenemos todo el derecho de hacer y deshacer con nuestras vidas lo que mejor nos parezca y soy aún más tajante en el tema del amor porque pienso sinceramente que no hay nada que justifique que dos personas que se aman no estén juntas y menos por tonterías como lo que la gente te ha dicho que está bien.

La sociedad de hoy, bue... la de siempre más bien, le ha encantado hablar, criticar, señalar y chismosear acerca de la vida privada de los demás. A la gente le encanta decirnos qué está bien y qué está mal y otros a los que les encanta dirigir la vida de los demás, ordenar y mandar. ¿Quién estipuló de quién debía enamorarse cada quién? Creo que es una estupidez. A los demás nunca les vamos a dar gusto, ¿por qué empeñarse entonces en hacer lo que nos dicen?

A mí la diferencia de edad, género, raza o lo que sea no me importa, sin embargo hay un tema que me da cosquillas... ¿Cumple lo mismo para cuando hay un lazo familiar en medio? 
Nunca me lo había planteado, porque no es algo que pase comúnmente, sin embargo cuando lo pensé no pude evitar, y lo voy a admitir aunque me cueste trabajo, sentir asco de imaginarme una situación así. Tampoco pude evitar ponerme a juzgar como la gente que acabo de mencionar y convertirme así por un momento en una más de ellos. Alguna vez han salido en las noticias cosas como ésta, pero una o las dos personas en cuestión no sabían de su lazo familiar, creo que ahí puede comprenderse, pero entonces esto hizo que me naciera una nueva duda. Dadas las circunstancias de estos casos, quiere decir que si nosotros no supiéramos que nuestros hermanos son nuestros hermanos, ¿también podríamos enamorarnos de ellos? ¿Es sólo el hecho de que se nos dice "Es tu hermano/padre/madre" lo que implícitamente nos prohíbe que nazca ese sentimiento? ¿Entonces en realidad estamos desde que nacemos aceptando los estándares de la sociedad?

Es algo muy confuso, el tema no es sencillo y da para que si lo piensas te surjan dudas y dudas, no obstante por el momento no quiero seguir profundizando en esto porque no es algo agradable para mí. Soy de libre pensamiento en muchas cosas, pero esto me supera, yo no puedo concebir que alguien se enamore de su padre o de su hermano y menos que a sabiendas de eso siga adelante con eso. Pero bue... cada quien hace lo que le viene en gana, sólo les sugiero que si alguna vez les llega a pasar se vayan bien lejos y jamás digan el lazo filial que los une, porque eso sí es lo único que la gente no va a aceptar nunca y no es tanto lo que la gente diga o piense, sino el daño que todo esto puede ocasionar a la larga... Ni se diga si quieren tener hijos... ¡Puaj! Bueno, hasta luego y no me lo tomen a mal, a lo mejor en unos años podré aceptarlo.