En un día ajetreado, que casi no hay, me encontré yendo y viniendo, de allá para acá, de ida y de regreso y en mi camino me encontré con un sujeto que me resultó muy impresionante... Impresionante porque era muy bello y tenía el porte que ahora ya no se ve tan seguido en el andar diario de una persona. Si, sentí por un momento que me había enamorado, quizás me enamoré y fue uno de esos amores que ocurren en un segundo y al siguiente mueren, son instantáneos, porque no están pensados para durar ni siquiera un día completo... A veces así sucede, son amores espontáneos, de un segundo, y nada más.
Sin embargo, un par de minutos después me lo volví a encontrar comprando en el mismo local que yo, sentí bonito, no sé por qué y no pude evitarlo y es que a veces se siente un poco tonto sentir cosas lindas por quien ni su nombre te sabes, por quien quizás no vuelvas a ver. Es absurdo. O al menos así lo sentí yo.
Para mi sorpresa la cosa aún no terminó ahí, pasados otros minutos, me encontraba comprando una pizza, al asomarme fuera del negocio, me encontré con él, que a su vez, se asomaba en mi dirección. Una vez más sentí como un choque eléctrico en mi estómago y no pude evitar soltar una risita de nervios, o qué sé yo qué fuera.
No había caso, aquel chico bello también paró comprando una pizza... Había estado en los mismos lugares que yo, luego pensé "Si pudiera saber al menos su nombre..." Tal vez eso no cambiaría en nada la situación, pero hubiera tenido un recuerdo de eso que duró más que sólo un segundo, de las lindas coincidencias de la vida. Quizás no lo hice porque no me sentí lo suficientemente importante para preguntarle quien era, menos su nombre. Y eso no estaba bien. Esa clase de pensamientos frenan lo que podría convertirse en algo muy bonito.
La verdad, me gustan esos amores, no te dan tiempo de que te decepciones, no causan el menor dolor ni la más remota tristeza, no generan amargura ni merman en el alma de las personas. Son perfectos. Tienen la duración exacta para ser recordados sin ninguna nube que nuble los buenos pensamientos, sin nada que defraude una expectativa. Quizás, hasta podría verse como un dulce engaño. Esos son los únicos amores perfectos que existen y son una tregua entre la vida y nosotros, sólo para no perder la expectativa del amor más prolongado.
Habría sido bueno preguntarle quién era.

No hay comentarios:
Publicar un comentario