Dicen que es como casarse, pero francamente a mí me ha parecido que es algo peor, incluso.
Cuando tomé los cursos para iniciarme en la búsqueda de carrera profesional, yo no tenía clara la trascendencia o quizás era que no me interesaba pensar en eso en el momento, pues lo veía como algo lejos del presente, así pasaron los meses, hasta un año, cuando llegó el momento de la decisión final, entonces me vi envuelta en una situación terrible, en realidad nunca me había detenido a pensar a conciencia, jamás había tenido en cuenta pros y contras de una carrera u otra y de la nada sólo tenía un mes para decidir, seguía siendo bastante tiempo, pero se me juntaban todos los gustos... Unos tan variados y lejanos como el agua y el aceite.
En un principio me había decidido por Biotecnología, una ciencia, general y hermosa, aunque compleja también, después me cambié a Comunicación... Lo sé, más distantes no pueden ser, sin embargo yo tenía sed de ambas cosas, la sigo teniendo. Sé que con el tiempo bien hubiera podido renunciar y olvidarme de la otra, pero lo cierto es que no he querido. Mis sueños, los más remotos, los primeros; siempre estuvieron en el teatro y el cine; entre esos escenarios y guiones yo crecí y me fui llenando de ilusiones. Después surgió un interés por la Gastronomía y el Turismo en la pubertad, no obstante cuando estuve a punto de ingresar a la preparatoria yo tuve una influencia muy fuerte y mis intereses de antaño se vieron opacados por un nuevo interés y una nueva ilusión: trabajar en el tipo de empresa y como mi mamá trabajaba. A partir de ahí se fueron tejiendo en mí nuevos sueños y empeños.
Cuando tuve que escoger la carrera que estudiaría, fue terrible. No recuerdo experiencia más agobiante y difícil. Yo interpretaba todo como que tenía que escoger definitivamente entre una y otra y no me sentía capaz de hacer tal cosa, porque en cualquiera de las dos opciones, debía abandonar a una, debía dejar una parte de mí, en cierto sentido, tenía que olvidarme de los sueños que había tenido en alguna época de mi vida, ya fuera que me olvidara de los sueños de la infancia o de los sueños que habían nacido en mi madurez. Estaba claro que no sería una tarea sencilla ni rápida. De las carreras que quería y de las que prescindí primero, fueron Gastronomía y Arquitectura.
Quedaban Biotecnología y Comunicación (Más que comunicación, era el hecho de escribir, porque la carrera en sí, nunca había pensado en estudiarla). Finalmente, después de haber estado una semana en clases de Comunicación, he decidido estudiar Biotecnología. No lo sé. Quizás mis entradas sean aún menos frecuentes, pero tengan por seguro que no los abandonaré queridos míos, porque yo amo escribir y créanme que no hubiera elegido esta carrera si no estuviera segura de que no me va a privar de seguir haciendo lo que me gusta: escribir... Se preguntarán si acaso en Comunicación no era lo mismo. Pues no, no era lo mismo. Comunicación sí me pedía el sacrificio de prescindir, aunque fuera sólo cuatro años, de la ciencia porque no veríamos nada acerca de eso. En la carrera de Biotecnología sí veré algo que se llama "Humanidades y Bellas Artes".
Lo que sea, no voy a dejar esto y si es necesario haré una maestría en letras hispanas, porque yo sé que en algún momento de la vida no sólo me dedicaré a la Biotecnología, sino también a la producción de obras y material escrito; a cocinar y tener mi propio restaurante. Lo sé porque importa poco si estudio una ingeniería o no, yo no soy licenciada ni ingeniera ni cocinera ni escritora... Yo soy Elena. Soy mis sueños y no los voy a olvidar nunca, mucho menos voy a renunciar a los de la infancia.
El faro de Stitch y Elena
¡Buen día! Bienvenidos al blog de Elena Chan
Aquí encontrarán cosas relacionadas a cocina, música y programas.
sábado, 31 de agosto de 2013
Soy Mis Sueños
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sábado, 17 de agosto de 2013
El Comunicador
Buenos días tengan todos ustedes el día de hoy. Hacía un tiempo que no publicaba nada, pero hoy regreso con una entrada un poco chusca, porque es verdad. Hasta el momento yo he venido estudiando Comunicación, sin embargo el destino me ha colocado en otra rama de la vida, la Biotecnología, sin embargo no ha desaparecido en mí la vena humanística y de ciencias sociales y no dejaré que se vaya. Así, les muestro lo que más o menos es un comunicador/comunicólogo de una forma divertida y en la mayoría de sus partes, real.
1. Odian las frases “en base a”, “mas sin embargo”, “pero no obstante”
2. Escriben los más apropiadamente posible en el Messenger. !Hasta en el celular ponen acentos!
3. Creen que “casi” cualquier idiota escribe en periódicos. “Y tienen la ferrea convicción de que definitivamente cualquier idiota escribe en la web”…
4. Sin importar si son publicistas, productores, periodistas o políticos usan photoshop, corel draw, movie maker o similares.
5. Usan palabras “raras” en sus conversaciones cotidianas como “poder adquisitivo”, “opinión pública” o “connotación”.
6. Se leyeron a Habermas y el “Libro Vaquero”.
7. Se saben todas las estaciones del metro.
8. Juegan “Caricachupas” en todas sus fiestas.
9. Saben que el amor es un estado de ánimo.
10. Odian los clichés.
11. Ven cine de arte y películas extrañas que nadie conoce.
12. Hablan de sujetos anónimos como Greimas, Chomsky, McLuhan, Hovland, Bateson, Dondis…
13. Son fans de los titulares del periódico “El Gráfico” y adoran las primeras planas de “La Prensa”. Los más clavados coleccionan “Ooorale, los secretos de las estrellas”…
14. Revisan y corrigen tu ortografía sin que se los pidas
15. Odian a Carlos Trejo y Carlos Cuahutémoc Sánchez, y no saben qué decir sobre Paulo Cohelo
16. Son fans de Goebbels
17. Consideran más de tres “que” en cinco líneas como una blasfemia.
18. No pueden creer que no estés leyendo un libro actualmente.
19. Te dan justificaciones sin que se las pidas, además las describen, explican, dramatizan y te las pasan por escrito, por correo, o el enlace a sus blogs o canales en Youtube.
20. Odian Televisa, pero trabajarían allí. Piensan que trabajar en TVAzteza es caer demasiado bajo, pero trabajarían también ahí.
21. Creen que los bochitos están infravalorados.
22. Beben litros de café y fuman como locomotora.
23. No saben sumar cifras de más de 3 dígitos ni pueden hacer divisiones con punto sin usar calculadora.
24. Son paranoicos y creen que todo acontecimiento nacional es una “cortina de humo”.
25. Son bien retro y conocen la música de tu papá (aunque no les guste) y tienen el éxito del momento en su iPod/celular (así de random son).
26. Sus chistes locales incluyen palabras y frases como “Palo Alto”, “Espacio Público” u “Holístico”.
27. Creen que jeans, saco y tenis limpios es “ropa formal”.
28. Son más cultos que tú.
29. Odian exponer con power point, pero recurren a él todo el tiempo.
30. Leen TODO, incluso los folletos que regalan afuera de las farmacias.
31. Todos se sienten “líderes de opinión”.
32. Sus papás les preguntan por quien votar.
33. Su idea de diversión suele incluir la feria del libro, el museo de la caricatura o la Cineteca Nacional.
34. Las frases de amor que usan son del tipo “eres mi semiosis ilimitada”.
35. Conocen el secreto detrás del éxito de Harry Potter (ilusión y marketing). Si quieres que te lo expliquen pregúntales (y atente a las consecuencias)
36. No usaron guantes ni cubre bocas en tiempos de influenza.
37. Se tatuarían el triángulo semiótico de Peirce.
38. Tienen un blog (que solo visitan sus amigos y hermanos) en WordPress o Blogger.
39. Odian las películas dobladas y los subtítulos mal traducidos.
40. Ven series como Dr. House o The Big Bang Theory y saben que Friends está sobrevaluada.
41. Leyeron “500 años de periodismo en México” (eso dicen). Otros más presumen haber leído “para leer al pato donald”
42. Ven comerciales y sus favoritos son los de VH1. Asisten a los “publívoros” y graban “insomnia” (festivales y programas ¡de comerciales!)
43. Cuando ven una película no dejan de pensar en movimientos de cámara, ángulos, tomas, iluminación…
44. Siempre dudarán de la fidelidad de tu fuente.
45. Odian los juicios de valor, pero darán crítica y opinión sin que se las pidas.
46. Someten la salida del viernes a consulta ciudadana por mayoría de votos con un representante neutral en caso de empate.
47. Hacen videos hasta de su comida.
48. Toman fotos a lo loco, incluso de sus zapatos.
49. Son bien verbo
50. Se saben los significados de los colores.
51. Nunca entedrás cómo, pero ellos pueden utilizar el punto y coma.
52. Supieron que era un “emo” antes de que tu hermanito empezara a vestirse así.
53. Lloraron cuando mataron al “Hijo del papá” y fueron los primeros en transmitir la noticia.
54. Son maestros del sarcasmo y el humor negro.
55. Creen que su reportaje/película/video/cartel/campaña etc. salvará al mundo y sacará al país adelante.
56. No les gusta traducir términos como Mass Media o Marketing 57. Tienen por lo menos una página personal Facebook, Myspace, Twitter, Hi5, Flickr, DeviantArt…
58. Tienen un diccionario de lingüística, y los dos tomos del diccionario completo de la Real Academia
59. No comprenderían su vida sin internet.
60. Odian a quienes dicen que la comunicación es para chismosos.
61. Para ellos todo es un proceso de comunicación.
62. Creen fervientemente en que Goeebels y Saussure merecen un estatua en cada universidad.
63. Están acostumbrados a que les digan “y quieres trabajar en radio o televisión”, como si sólo ahí hubiera comunicación.
64. Tienen muy claro que Mariano no es “el comunicador”.
65. El periódico es su herramienta básica.
66. Por alguna maldita razón, los comunicólogos siempre saben escribir, hacen las mejores presentaciones de power point, tienen una creatividad asombrosa en sus proyectos y exponen perfectamente. Pero en la escuela o en el trabajo siempre son acusados de plagio
67. Son responsables de las mejores fiestas de la universidad.
68. Acostúmbrate a escuchar “oops, por ahora estoy ocupado pero, checamos y luego nos vemos ¿ok?”… y ese luego tarda varias semanas o meses en llegar.
69. Tienen una gran facilidad para decirte en tu cara “no me chingues, eso que dices es una pendejada”.
70. Aceptémoslo caballeros, las chicas más guapas son comunicólogas.
71. Nunca intentes discutir con un comunicólogo… puedes resultar gravemente humillado.
72. Pueden darte una explicación teórica de por qué las campañas publicitarias de Coca-Cola son las mejores.
73. Hablan mínimo dos idiomas y seguro están aprendiendo un tercero, o más.
74. Son los amos y señores de la persuasión. Por algo le dicen “ciencias de la manipulación” a lo que estudian
75. Siempre tienen tema de conversación.
76. Son como diccionarios andantes.
77. Se sienten insultados si dices “gentes”, “¿me entiendes?” o “pero mas sin embargo”.
78. Sueñan con ser escritores o tener cierta fama
79. Conocen a fulan@, sutan@ y a perengan@… y si no lo conocen, por lo menos lo han visto o saben de él/ella
80. Se creen medio hippies, así sea sólo por la ropa
81. Odian las distinciones entre fresas y nacos, pero las usan todo el tiempo
82. Sí son bien chismosos… hay hasta quienes piensan que la intriga es un deporte
83. Son pedotes y mariguanos como pocos
84. Compran y regalan libros todo el tiempo
85. Todo mundo sabe que son mamones y arrogantes, menos ellos.
86. Son mujeriegos y a veces mitómanos
87. Añoran las telenovelas de Argos (como Nada Personal) y esperan la segunda parte de Capadocia
88. La mayoría de sus contactos en las redes sociales son colegas
89. Sus libros favoritos son los escritos por periodistas
Anónimo, . "Cosas que siempre quisiste saber sobre los comunicólogos." Efecto Espejo. N.p., n. d. Web. 17 Aug. 2013.
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martes, 6 de agosto de 2013
Los "Viejos"
El otro día me encontraba viendo una película de hace tiempo, en ella hablaban de los últimos años de una mujer del siglo pasado, no pude evitar conmoverme ante el retrato que mostraban de ella. Uno tan triste que llegas a pensar "Ojalá no me llegue a encontrar en una situación similar". A los ancianos normalmente se les puede ver como un estorbo, muchos los tratan como tal, cuántas historias no se escuchan de gente que maltrata a sus abuelos o a sus padres, cuando nosotros vamos que volamos para el mismo lugar. Nadie desea que se le trate con la punta del pie y sin embargo nosotros tratamos con la punta del pie.
He escuchado historias tristes de hijos que encierran a sus padres en asilos, porque fácilmente se hartan de ellos, rápidamente les estorban. Es tan diferente el mundo de un anciano comparado con el de un joven, se les trata como muertos estorbosos... Muertos porque se asume que ya no sienten, que ya no necesitan amor, que no requieren de cuidados y atenciones y estorbosos porque a pesar de ser unos muertos, están ahí, ocupando espacio, molestando y quien sabe cuántas cosas más.
Pensando tal vez que en algún lugar estarán mejor, en los asilos a veces resulta todo lo contrario, la gente más fácilmente se harta de ellos, de tratarlos y muchas veces los pobres no sólo tienen que enfrentarse a gestos o malas actitudes sino hasta a golpes o humillaciones. Vivimos en un mundo que poco es para las personas discapacitadas o diferentes, pero que es menos aún para los viejos.
Yo aún tengo la fortuna de tener abuelos, son increíbles, tengo hasta una bisabuela y todos me caen muy bien, me inspiran ternura y sé que en algún momento no muy lejano, porque el tiempo pasa muy rápido, llegaré allí... Todos lo haremos en algún momento y sería bueno reflexionar cómo sería la vida así, imaginarnos por un momento así, viejitos ¿qué queremos para entonces? ¿Qué clase de trato nos gustaría recibir? Ojalá hubiera más ayuda para la gente desvalida, para los maltratados, para los ancianos. Y no hablo de darles una despensa o una ayuda económica, me refiero a la falta de amor y de paciencia. Amen a sus abuelos si todavía tienen la fortuna de tenerlos a su lado y si no, entonces sean compasivos con los ancianos que se van topando, sean pacientes y recuerden que ahora somos jóvenes, pero al rato quizás se nos olvide hasta cómo nos llamamos.
He escuchado historias tristes de hijos que encierran a sus padres en asilos, porque fácilmente se hartan de ellos, rápidamente les estorban. Es tan diferente el mundo de un anciano comparado con el de un joven, se les trata como muertos estorbosos... Muertos porque se asume que ya no sienten, que ya no necesitan amor, que no requieren de cuidados y atenciones y estorbosos porque a pesar de ser unos muertos, están ahí, ocupando espacio, molestando y quien sabe cuántas cosas más.
Pensando tal vez que en algún lugar estarán mejor, en los asilos a veces resulta todo lo contrario, la gente más fácilmente se harta de ellos, de tratarlos y muchas veces los pobres no sólo tienen que enfrentarse a gestos o malas actitudes sino hasta a golpes o humillaciones. Vivimos en un mundo que poco es para las personas discapacitadas o diferentes, pero que es menos aún para los viejos.
Yo aún tengo la fortuna de tener abuelos, son increíbles, tengo hasta una bisabuela y todos me caen muy bien, me inspiran ternura y sé que en algún momento no muy lejano, porque el tiempo pasa muy rápido, llegaré allí... Todos lo haremos en algún momento y sería bueno reflexionar cómo sería la vida así, imaginarnos por un momento así, viejitos ¿qué queremos para entonces? ¿Qué clase de trato nos gustaría recibir? Ojalá hubiera más ayuda para la gente desvalida, para los maltratados, para los ancianos. Y no hablo de darles una despensa o una ayuda económica, me refiero a la falta de amor y de paciencia. Amen a sus abuelos si todavía tienen la fortuna de tenerlos a su lado y si no, entonces sean compasivos con los ancianos que se van topando, sean pacientes y recuerden que ahora somos jóvenes, pero al rato quizás se nos olvide hasta cómo nos llamamos.
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