El faro de Stitch y Elena

¡Buen día! Bienvenidos al blog de Elena Chan
Aquí encontrarán cosas relacionadas a cocina, música y programas.

sábado, 31 de octubre de 2015

Día de muertos y Halloween

Una tradición y una costumbre. Un lazo al pasado.
Iba de camino a casa cuando ahorita por la noche me encontré a una enorme cantidad de niños con sus padres o familiares pidiendo dulces. Todos iban disfrazados con distintos trajes: calaveras, calabazas, vampiros, momias, muertos, diablos, catrinas... Era un desfile hermoso por donde se viera.

Yo cuando era un ser pequeño, pocas veces pedí. En realidad no crecí entre esas creencias porque justo cuando se presentaba esa época íbamos al pueblo de papá y allí la costumbre no era salir a pedir dulces ni siquiera se sabía bien eso del "Halloween". Allá lo que se hacía era una gran ofrenda, la gente en realidad competía por la mejor y más grande ofrenda, se visitaban los panteones y se iba a misa en la iglesia principal del pueblo. Pero sobretodo se comía pan de muerto con chocolate, leche simple o café.

Cuando las festividades se terminaban, cuando pasaban el primero y el dos de noviembre, la gente se podía comer las frutas y las verduras de las ofrendas, los dulces (de leche o frutas, porque los de caramelo macizo no existían) se los comían los niños. Se desmontaba todo, el papel picado, las fotografías, las veladoras, los manteles bordados con colores rosas, morado, café, naranja, amarillo, las flores ya casi marchitas se retiraban y todo quedaba ordenado de nuevo.

Hace ya buen rato que no me aparezco por el pueblo en estas fechas, no sé si la costumbre siga así. Desconozco si el Halloween ya llegó allá, pero debido al internet y los intercambios culturales que con los años es inevitable que lleguen, supongo que ya habrán adoptado la costumbre de salir a pedir dulces a las calles, de maquillarse y de disfrazarse. En realidad todas las costumbres y las tradiciones tienen su lado hermoso. La tradición en el pueblo de papá era muy seria, pero era colorida y bonita, y por encima de todo: diferente. Diferente a lo que ahorita se ve tan común y corriente, porque, vamos; ya en muchísimas partes se hace eso de Halloween.

A mí me dio mucha ternura ver a los niños disfrazados. Se ven súper lindos y muy simpáticos. Si les piden dulces, y tienen la oportunidad, denles... De verdad que se hacen recorridos largos para ir a pedir y es una ilusión muy bonita que tienen ellos. Si saben de alguna otra tradición -como la del pueblo de mi papá- traten de que los demás también sepamos de ella, compártanla con alguien en una plática, participen en ella o simplemente recuérdenla. Todas esas son formas de vivir, de experimentar cosas nuevas y de preservar nuestra historia. Porque si bien Halloween es muy lindo, nuestra historia, nuestras tradiciones como país, son invaluables y son parte del patrimonio con que nacimos y que vamos a heredar. Es nuestro y es lo que puede identificarnos y enseñar al mundo de dónde venimos y qué traemos con nosotros.

Les deseo feliz día de muertos y una divertida noche de Halloween. :D

sábado, 17 de octubre de 2015

Comprar un libro

Sucedió que el otro día estaba en una de mis librerías favoritas. Se llama Librería La Mancha, y no es que esté muy surtida en realidad, pero los pocos libros que encuentro me llaman mucho la atención y he llegado a comprar allí un par. El caso es que estaba viendo los libros, quería ver si me llevaba uno que me convenciera y pasó una familia a buscar un libro que le habían recomendado a una de las niñas (Era papá, mamá, dos hijas y un hijo). 
No sé de qué trataba el asunto, pero la niña en cuestión quería llevarse uno distinto al que le habían dicho y la mamá no la dejó… Ni llevárselo en lugar del otro y llevárselo además del otro. El niño más pequeño entonces vio un libro infantil y le pidió al papá que se lo comprara, pero el señor no lo dejó. No sólo no lo dejó, sino que hasta se molestó por la insistencia del niño. El chico de verdad quería el libro. Los dos niños realmente querían llevarse los dos libros. 

Me entristeció de momento ver que no se iba a poder. Vino a mi mente que no resultamos ser un país lector, pero ¿cómo vamos a serlo si, en este tipo de casos, te debes de atener a las decisiones de otros? Yo sé que es una realidad que se puede cambiar y que con los años los chicos podrán comprarse sus libros, pero me pregunto ¿el interés no se irá perdiendo con el tiempo? De verdad creo que uno de los mejores momentos para crear personas lectoras, es en la infancia. A veces pienso que los que son amantes de los libros desde pequeños, lo son para toda la vida, pero ¿y si no es así? ¿Si después se pasa? No sé, en lo personal, me emocionaría mucho si mi hijo me pidiera libros. Es el inicio de cultivar una buena costumbre. 


Después me acerqué a ver qué libro le había interesado a la niña y me dio una buena impresión que había sido uno de literatura clásica, ahora ya no recuerdo cuál, pero pensé “Hubiera valido la pena”. Precisamente esos libros son populares, los imprimen en varias editoriales y son de precio accesible. Creo que fue un desperdicio haberle negado la posibilidad de tenerlo a la niña. En fin, chicos, si ustedes conocen a alguien que guste de leer, aunque sea poquito, regálenle un libro… A lo mejor ya lo han hecho, pero de verdad, tomarse el tiempo de buscar uno para alguien más y darlo —o comprarlo para uno mismo— es de las mejores inversiones en la vida.