La gente de hoy en día parece estar aterrada de escuchar esta palabra y es que en pleno siglo en el que estamos, casarse, resulta todo un brinco al pasado... Las cosas no han cambiado mucho, pudieron disfrazarse algunas cosas, pero suele ser igual de complicado. A uno, hasta hace una década, lo educaban para tener una familia, los padres por lo general no se veían a futuro sin un nieto, al menos, en la casa. Seguimos siendo tradicionales, aunque reneguemos de eso y no nos guste, la verdad es que las cosas aunque nos molesten no dejamos de hacerlas... Es raro ver a alguien que se aviente a ir contra toda corriente, y es raro porque no es sencillo, en el camino te vas encontrando trabas, críticas y al final puedes encontrarte muy solo y eso, queriendo y no, cala.
No estoy en contra de las bodas o ese tipo de trámites, lo que quisiera es que algunas personas se dieran cuenta de lo que hay detrás... Estoy casi segura de que si les quitan esos trámites y alborotos religiosos, a algunos, no les queda nada. A muchos otros les quedarán las ganas y ese sentir, eso se vuelve un compromiso más libre y hace que sea más verdadero. Quien sabe, algunos deberían de tomarse los compromisos, no sólo amorosos, más en serio. Las personas tenemos compromisos a diario con algo o con alguien y los cumplimos, muchas veces, con la mayor naturalidad ¿Qué pasa entonces cuando se menciona la palabra "noviazgo", "matrimonio" etc? Quizás es sólo prejuicio y eso es lo que le hace a uno fallar, porque en sí es lo mismo y no es que no sepamos afrontar esas situaciones, simplemente las hemos visto diferentes.
Casarse o no, no es el fin del mundo... Si a partir de mañana nadie en el mundo se casa lo único que va a pasar va a ser que la religión va a perder una buena entrada de dinero y los jueces civiles se verán en una gran crisis, pero fuera de eso el mundo seguirá en pie, la vida seguirá igual, los hijos crecerán y miles de mariposas volarán... No pasa nada. No hay nada de malo en la unión libre y si les da como cosa esa palabra, pero se rehúsan a una boda normal, siempre pueden afianzar su compromiso con algo sencillo, un festejo, una carta, una reunión íntima y buenos deseos. No hace falta más. Lo demás son trámites. Lo de siempre.
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