Nunca les pasó que por el deseo de ser aceptados quisieron ser otra persona? Que por agradar a esa persona, se esforzaron por convivir, quizás también por complacerl@ obteniendo simple y llanamente su indiferencia. Lo mismo era tratar de agradar que ser tú mism@ porque te comportaras como eres o no, esa persona nunca reconocería de lo que era capaz tu cariño.
Debo admitir, tristemente, que eso me pasó. De repente me encontré con una persona que me cayó muy bien y quise ser su amiga, pero todo fue en vano porque por mucho o nada que me esforzara el resultado era el mismo. Si trataba de agradarle, él parecía ignorarlo, si era yo misma resultaba igual. Después comprendí que hay ciertos casos en los que ni por obra del espíritu santo le puedes agradar a una persona. La amistad es de dos y simplemente si a uno no le interesa, la cosa nunca va a funcionar ni aunque tus ganas fueran inmensas.
Nunca renuncien a ser lo que son por alguien más, por mucho que les agrade o por mucho cariño que le tengan, porque nadie merece que ustedes dejen su individualidad, su personalidad y su carácter por agradar a quien ni siquiera aprecia su presencia. No vale la pena cambiar quien uno es sólo por complacer a quien no haría ni remotamente lo mismo por ti, y aunque lo hiciera, y que tampoco le importa.
Guarden su cariño, su amistad y su Compañia a quienes los acepten, los aprecien y de verdad importen. Den esa increíble personalidad a los que la valoran. Los demás, siempre salen sobrando. Uno no necesita más los que le necesitan a uno para ser felices. Recuérdenlo y de ahora en más, no se esfuercen por complacer a quien no vale la pena y a quien no lo aprecia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario